viernes, 25 de diciembre de 2020

BORINKEN, MI PAÍS Y MI NACIÓN SOBERANA

BORINKEN, MI PAÍS Y MI NACIÓN SOBERANA
Por: Ramón Nenadich Deglan’s*

Dedicado a un gran sabio, intelectual y académico llamado Felipe Rondón, quien hizo el siguiente comentario a un artículo que publiqué hace años en la página de Facebook del Estado Nacional Soberano de Borinken.  El comentario, en referencia a mí, fue el siguiente: “MIRA DISPARATERO LO QUE NUNCA HAS TENIDO NO LO PUEDES RESTABLECER. PUERTO RICO NUNCA, PERO NUNCA NI HA SIDO PAIS, NUNCA HA TENIDO UN PRESIDENTE. POR LO TANTO NUNCA HA TENIDO
SOBERANIA POR LO TANTO NO PUEDE RESTABLECER LO QUE NUNCA HA TENIDO. DID YOU GET IT?”

    Dice el refrán que, “la ignorancia es atrevida”.  No obstante, aprovecho la oportunidad que me brinda Felipe para aclararle ciertas cosas que por su desconocimiento se prestan para crear confusión en los lectores.  En primer lugar, el dilecto lector me llama “disparatero”, porque alega éste que no se puede restablecer lo que nunca se ha tenido.  Luego, continúa con sus elogios hacia mí diciendo que: “Puerto Rico nunca, pero nunca ni ha sido un país, nunca ha tenido un presidente”.  Aclarémosle al gran intelectual lo que es un país.  Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un país es:
“1. m. Territorio constituido en Estado soberano.
2. m. Territorio, con características geográficas y culturales propias, que pude constituir una entidad política dentro de un Estado.”
     La primera definición se refiere a un Estado soberano, es decir, a un país con un gobierno propio e independiente de cualquier dependencia política extranjera.  La segunda definición se refiere a territorios que de alguna forma existen con sus características culturales y lengua propias, aún cuando se  encuentren sometidos a una relación de dominio colonial por una potencia extranjera.  Algunos ejemplos de esto son: Cataluña, el País Vasco, Escocia, el Tíbet, el Sahara Occidental, Cachemira, Quebec, Hawaií, Alaska, las tribus indígenas dentro de los Estados Unidos (que tienen soberanía limitada), y muchos otros más que se encuentran de alguna manera ocupados por países extranjeros o sometidos a regímenes coloniales.  De acuerdo con la segunda definición, nosotros somos un país, ya que somos un “territorio con características geográficas y culturales propias”.
     Sin embargo, aquí no se acaba todo.  Lo que Felipe desconoce es que muchos siglos antes de la invasión ilegal española, en nuestra tierra existió un gobierno independiente y un país soberano.  Por lo tanto, estimado Felipe, sí tuvimos soberanía propia hasta que los españoles la usurparon en el 1510 cuando llegó Juan Ponce de León a nuestra isla.  Veamos lo que dice la Dra. Loida Figueroa al respecto refiriéndose al encuentro entre Agüeybaná el Viejo y Juan Ponce de León: "Lo que está claro en el relato es que en el yucayeque de Guainía Ponce de León y Agüeybaná (el Viejo) sostuvieron una célebre conferencia. Ponce ofreció ayudar a los aruacos con su lucha contra los caribes y Agüeybaná prometió levantar un conuco [siembra], a su Alteza, el rey de España.  El régulo principal de la Isla dio el visto bueno para que Ponce hiciese un asiento [poblado], de españoles en el sitio que él escogiese y le prestó naborías para las labores de la fundación.  Claro que estas concesiones no significaban que se le estuviese cediendo a los españoles derechos algunos de soberanía." (Loida Figueroa, Breve historia de Puerto Rico. Río Piedras, Editorial Edil, 1969, p. 59.) (Énfasis suplido.).
     Puede verse en esta cita de Loida Figueroa la utilización del concepto de soberanía como algo inherente a la condición política de la nación arahuaca nuestra antes de la invasión española.  Por lo tanto, estimado Felipe, nosotros sí fuimos un país soberano.  Y si tuvimos esa soberanía ancestral, eso quiere decir que podemos restaurarla. ¿Por qué decimos restaurar nuestra soberanía ancestral?  Sencillamente porque todo lo que hizo España en América, y las Antillas son parte de este continente, fue ilegal.  Por lo tanto, lo que en realidad hizo Cristóbal Colón fue un acto de usurpación, es decir, un robo.  Y un asalto a nuestras tierras soberanas jamás puede ser válido.  En otras palabras, la sujeción de Borikén a la Corona española, como parte de ese imperio naciente fue una acción nula en derecho.  Así lo expuso Fray Bartolomé de las Casas durante la época de la colonización: “Las guerras de los españoles contra los indios, la esclavitud y las encomiendas son injustas y contra todo derecho.” (Bartolomé de las Casas, Doctrina. Ed. UNAM, 1951, p. XVIII.)  Más adelante añade Las Casas, refiriéndose al hecho de que todo lo que España hizo en América fue ilegal, ya que fue “contra todo derecho”, lo siguiente: “Obliga estrechamente la restitución de la libertad, servicios y bienes injustamente usurpados a los indios.” (Ibid.)
     Como puedes notar Felipe, si la colonización española fue ilegal y si, además, en realidad, lo que ocurrió fue una usurpación, entonces, nuestros antepasados indígenas continuaron teniendo la titularidad de sus tierras.  Y si el título de propiedad era de ellos, entonces, nosotros, como herederos directos de ellos, somos los legítimos dueños de nuestra patria-matria.  Pero no sólo eso, somos, sin lugar a dudas, los tenientes legítimos de nuestra soberanía, la cual fue desplazada por España durante los 390 años que mantuvieron su ocupación militar beligerante sobre nuestra tierra. Esto implica que la Corona española nunca fue dueña de nuestro territorio y, por lo tanto, los verdaderos dueños de nuestro archipiélago borinqueño somos sólo nosotros y nadie más.
     No obstante, Felipe, aún hay más.  Nuevamente Fray Bartolomé de las Casas, quien además de cura era abogado graduado de la altamente prestigiosa Universidad de Salamanca, hizo otros señalamientos en torno a la ilegalidad de la colonización.  A este respecto dice el Dr. Francis A. Boyle, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Champaign en Illinois lo siguiente: “Consecuentemente, Su Santidad el Obispo Las Casas informó al Gobierno de España que los indios de las Américas estaban amparados por el derecho internacional público y al remedio de restitutio in integrum – restitución de sus Reinos.”  De seguido señala el Dr. Boyle en su ponencia ante el Comité de Descolonización en junio de 2014, en apoyo al ENSB, lo siguiente: "… Para Bartolomé, los Soberanos españoles mismos están obligados a la restitución, dado que ellos tienen responsabilidad última por los eventos en las Indias.  En su respuesta a Sepúlveda él incluso declara que “el ilustrísimo doctor o cualquier otro que busque justificar o excusar [aquellos que no desean hacer la restitución] están en mayor pecado mortal y están obligados a la misma restitución” (Aquí se contiene, 1552, O.E. 5:343b).  La herida, a ser reparada, será en bienes materiales y morales.  Restitución, por lo tanto, tiene que incluir la restauración de las sociedades monárquicas destruidas de estas tierras, en las que los indios habían vivido una vida civilizada en conformidad con sus costumbres.  Esto requerirá la rehabilitación de sus legítimas autoridades políticas…" (Énfasis nuestro.)
     Según Boyle: “Esto es exactamente lo que el Estado Nacional Soberano de Borinken ha hecho.  Nosotros hemos restaurado la soberanía del Pueblo Indígena de Borikén en consonancia del derecho internacional y el remedio de restitutio in integrum y el Derecho Soberano de los boricuas a la libre determinación.”  Entiéndase que el Dr. Boyle al mencionar a “Puerto Rico”, se refiere a Borinken.
     Ahora bien, si partimos del argumento lógico de que España nunca tuvo un título de propiedad genuino sobre nuestras tierras y de que, por lo tanto, tampoco tuvo soberanía legítima sobre ella, entonces, tampoco podía cederle a los Estados Unidos algo que no le pertenecía.  Si a esto le agregamos otros elementos como, por ejemplo, que el Tratado de París de 1898 es nulo ab initio y que España había reconocido en la Carta Autonómica de 1897 la soberanía de nuestra patria, es lógico pensar que la invasión y ocupación militar beligerante a la que hemos sido sometidos por el gobierno estadounidense, son también ilegales y, desde luego, nulas en derecho.  Así las cosas, Felipe, es obvio que sí fuimos y somos un país soberano y, por lo tanto, tenemos derecho a restaurar nuestra soberanía, la cual ha sido desplazada por la de los Estados Unidos de manera ilegal.
     Según el derecho internacional vigente cuando un país invade a otro no adquiere la soberanía del invadido.  La soberanía siempre reside en el pueblo que ha sufrido una ocupación militar beligerante, que es nuestro caso.  Lo que ocurre es que el país invasor desplaza provisionalmente la soberanía del invadido, pero nunca adquiere la misma por lo que los verdaderos soberanos son los habitantes del país ocupado.  A este respecto añade el Dr. Boyle lo siguiente: "Since 1898 the United States of America has been nothing more than the illegal belligerent occupying power of Puerto Rico, subject to the international laws of war, including therein the international laws of belligerent occupation, which the United States has grievously violated and completely negated ever since 1898. Under the international laws of belligerent occupation, the illegal Yankee occupying power never obtained sovereignty over Puerto Rico and the Puerto Ricans. Thereunder, to the contrary, Sovereignty over Puerto Rico has always remained in the hands of the Displaced Sovereign of 1897 and the Puerto Ricans. The National Sovereign State of Borinken has restored the Sovereignty of the Puerto Ricans over Puerto Rico pursuant to our right of self-determination." (Fancis A. Boyle, Free Puerto Rico: Puerto Rico and the Puerto Ricans under International Law. San Juan, Ed. Borikén, 2016, p. 19.)
     Estimado Felipe, espero haber aclarado tus insultos hacia mí a través de este corto escrito.  Sin embargo, si todavía quieres continuar insultándome, te sugiero que primero estudies estos temas de los que obviamente no sabes nada y te deleitas usando improperios contra gente seria que nos hemos dedicado durante años a investigar y estudiar estos asuntos a profundidad.  Perdona que no te contestara antes, pero fue que no vi tu comentario hasta ayer 24 de diciembre de 2020.

*El Doctor Ramón Nenadich es profesor retirado de la Universidad de Puerto Rico, en la que impartió cursos de historia por más de 30 años.  Asimismo, fue profesor de historia durante 10 años adicionales en otras universidades del País y en la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual se graduó de Doctorado en Estudios Latinoamericanos con Honores en el 1983.